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Otra Silla Rotaria llega a Quibdó

Posted By Comunicaciones Club Rotario


Nos recibieron en el aeropuerto la Policía y las Damas Rosadas

La entrega se hizo en las instalaciones del Comando de Policía del Chocó, a cargo del Coronel Wilson Mauricio Chaparro Alvarado, institución que desde nuestro aterrizaje en el Aeropuerto El Caraño, terminal en proceso de ampliación  y modernización, se encargó  de facilitarnos toda la logística de transporte y turismo, proceso en el que estuvimos acompañados por los patrulleros Yonier Lemus del D:A:R.E. (droga, abuso, resistencia, educación), programa de prevención al consumo de sustancias psicoactivas y Jhonatan Chaverra, Conductor.  El sub-intendente Luis Walter Rentería, Jefe de Prevención y Educación Ciudadana facilitó enormemente la labor de los patrulleros que nos acompañaron todo el tiempo. Las Damas Rosadas que tiene allí organizadas el Compañero Rotario Armando Perea, encabezadas por Rosario del Socorro Moya de la Parra también nos esperaban en el aeropuerto.

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La abuela miraba, conteniendo sus deseos de llorar, a su nietecito sentado ya en la silla de ruedas que le habíamos acabado de desempacar y armar, enviada por los Rotarios. Andi David tiene siete  años y  padece  parálisis cerebral. Aunque no habla, las palabras que no tiene las reemplaza con la expresión de sus ojos y de su rostro, que desbordan una alegría oculta, que él sólo puede expresar agitando sus manitos y sus pies que todavía no le alcanzan para  apoyarlos en la silla, y con su mirada que pasaba sobre todos los que lo rodeamos nos dice GRACIAS.

A su lado siempre estuvo el patrullero de la Policía Yonier Lemus, una especie de ángel de la guarda de este niño al que descubrió en toda la dimensión de su triste realidad. Por  iniciativa personal, se fijó como meta conseguirle una sillita de ruedas al niño que no tiene nada, que lo necesita todo.

Mientras tanto su abuela, con palabras entrecortadas, anudadas en su garganta, envueltas en una humildad arropada en la pobreza extrema en la que vive en la periferia de la ciudad capital del Departamento del Chocó, tampoco encuentra otras palabras distintas a las que expresaban su gratitud.

Yonier, todo un barril lleno de alegría, de entusiasmo, de deseos de servirle a todo el mundo, buscó y encontró un padrino, conocido de muchos en Quibdó que resultó ser un escondido apóstol de muchas otras causas sociales en esa ciudad.

Y ese padrino que encontró para llegar a la silla de ruedas que ahora tiene Andi David es Jorge Tabares Mesa, el Director del Departamento de Prácticas Profesionales de la Universidad Eafit, quien gasta muy buena parte de sus ingresos en ayudarle a mucha gente necesitada de Quibdó, por el solo placer de ayudar, de dar de sí, antes que pensar en sí. Es decir, es un rotario incógnito, a quien después de verlo actuar de tal modo estamos invitándolo a que se haga oficialmente  socio rotario.

El doctor Tabares es un lector habitual de nuestras crónicas sobre  las puebliadas que hacemos 4 rotarios, cada quince días. Así fue que se enteró de la acción Rotaria similar que hicimos con la niña Daniela, invalida, residente en Palermo, Municipio de Támesis. (Ver  Crónica de la Puebliada # 6, cumplida el 6 de abril del 2016). Nos contactó y luego nos envió la información con la historia clínica del niño en cuestión.  Esta información llegó al Comité respectivo del Club Rotario Medellín que maneja el Programa de las Sillas de Ruedas Rotarias que aprobó la solicitud.

Este Programa funciona desde hace 20 años bajo el manejo de un comité especial del Club Rotario Medellín, que actualmente lo preside el rotario Jorge Luis Jiménez. Estas sillas fueron donadas por el Club Rotary Conejo Valley de California, a través del rotario Diego Velásquez.

La abuela Julia Isabel, se encargó del cuidado del niño Andi David desde que la madre de este decidió, desesperada por la situación, quitarse la vida. ¿Y su padre?, le preguntamos a la abuela: Levantando sus hombros,  frunciendo el ceño y mordiéndose sus labios, nos contó la historia que es común y corriente en esa región: “hmmm…su padre es desconocido. Después de embarazar a la niña, desapareció hasta el sol de hoy”.

Entregada la silla, Yonier y su compañero arrancaron en el vehículo de la policía, hacia la casucha donde vive el niño con su abuela, y después regresaron a darnos un tour por la ciudad.

Mientras era hora para de tomar nuestro vuelo de regreso, recorrimos el mercado local,  con muy pobre oferta de productos,  el malecón y muelle a orillas del Río Atrato con una actividad febril, impresionante.

Tan impresionante como la de las calles de la población por donde los motociclistas, como enjambres de abejas africanas, caóticos como ninguno,  superan ampliamente el promedio de cualquier otra ciudad del país. Transitan sin llevar casco protector y sin hacer nada por cuidar sus vidas y las de los peatones, en una ciudad igualmente caótica   hasta por sus estrechas calles.

Nuestro recorrido terminó en el Restaurante  Brisas del Atrato, donde el pescado – sancocho de guacuco, el dentón con patacón y yuca frita, y el pargo, fueron los platos obligados, magníficamente atendidos por doña Francisca, la dueña de casa.

Con los cuidados de la abuela, el cariño de su padrino natural, el patrullero Yonier Lemus, la satisfacción y nuestro orgullo rotario y de Jorge Tabares, quien se quedó un día más, surtiéndole la humilde casa a Andi David, con casi todo lo que le faltaba,  regresamos del Chocó, muy contentos de haber dejado rodando allá otra silla rotaria, al servicio de un niño inválido que lo necesita todo.

Quedamos comprometidos a regresar a las fiestas de San Pacho (20 de Septiembre a 4 de Octubre)  todo un carnaval, y a dictar alguna charla sobre periodismo y rotarismo. Regresaremos!

Periodista Rotario J. Enrique Ríos